Primero para hacer más amena la lectura del articulo, un video para la introducción les caera bien.
Ahora el siguiente articulo lo lei hoy y pertenece a la revista DEEP
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Las teorías de la conspiración son termómetros culturales: reflejan fenómenos del aquí y el ahora. Por ello, no es gratuito que las “redes sociales” sean ahora material para formular las más disparatadas hipótesis de la paranoia posmoderna. Como se recordará, las “redes sociales”, sitios web que promocionan la creación e interacción de círculos de amigos en línea, comenzaron a aparecer a principios de esta década y se consolidaron en años recientes con el éxito de MySpace y Facebook.
A diferencia de MySpace, que premia la promoción creativa e interacción entre extraños, Facebook alienta la proyección exponencial de contactos en comunidades que habitan un espacio físico delimitado. O sea, funciona mejor si se parte de una base establecida de conocidos, para de ahí reducir distancias entre personas que no se conocen, pero que sí son conocidos de sus conocidos y confluyen en diferentes networks o redes de intereses en común. Asimismo, cuenta con un newsfeed –una cadena de avisos de novedades—que informa de manera constante al usuario sobre los movimientos en las cuentas de sus contactos. El efecto es deslumbrante: da la impresión de que la red es un organismo en mutación permanente, que de la nada reporta una cobertura noticiosa de todos los actos de tu vida y la de tus conocidos. El resultado de esto es que Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, es poseedor de lo que quizá sea la base de datos más grande de la historia: 250 millones de personas alrededor del orbe.
La teoría de la conspiración más difundida arguye que todos esos datos -nombres, edades, actividades, gustos, círculos sociales, etcétera- son ya propiedad de la CIA y la secretaría de Defensa estadounidense, puesto que varios de los inversionistas que participaron en la primera ronda de financiamiento del sitio son exfuncionarios conectados con “la agencia” y grupos de ultraderecha. Bajo esta lógica, la intención ulterior de Facebook nunca fue “conectarte a la gente”, como dice su slogan, sino fungir como un “caballo de Troya” para obtener tus datos, los de tu novia, los de tu familia, los de tus amigos y hasta los de los amigos de tus amigos.